Pastoral Thought 08/18/2019

The Quinceaños (keen-she-ahn-yos) celebration is frequent in our parish, a solemn dedication of a young lady to God on her fifteenth birthday, a ritual of the Mexican Catholic culture.  Almost always it is done within Mass.  She renews her baptismal vows and asks God’s blessing on her journey to adulthood.  She is accompanied by her parents, godparents, and usually six young men her own age as “chamberlains”.

This rite happens usually in the same year as Confirmation.  It is a recognition of the dignity of a woman, not only as future wife or mother but even more as a disciple of Jesus and an agent of God’s purposes in the world.  The other teenagers present are included in the prayers.

I am not aware that other Hispanic societies place this strong a religious emphasis on a girl’s entry into young womanhood, certainly we have nothing comparable in “anglo” culture.  But I find it a beautiful affirmation of our faith in our teenagers, and an opportunity to let a young person feel the value placed on her by the Church community.

The preparation for Quinceaños involves several meetings of parents and daughter with the priest or catechist to reflect upon living as an adult Christian.  The young men also have a session.  The ceremony itself ends with the parents giving their daughter a tender blessing.

The important thing is that we find ways to affirm the growing up of our young people, in body, emotions, mind and spirit.

Fr. John Hynes

La celebración de los Quinceaños (keen-she-ahn-yos) es frecuente en nuestra parroquia, una dedicación solemne de una joven a Dios en su decimoquinto cumpleaños, un ritual de la cultura católica mexicana.  Casi siempre se hace dentro de la Misa.  Ella renueva sus votos bautismales y pide la bendición de Dios en su camino a la edad adulta.  Ella es acompañada por sus padres, padrinos, y por lo general seis jóvenes de su edad como "chamberlains".

Este rito ocurre generalmente en el mismo año que la Confirmación.  Es un reconocimiento de la dignidad de una mujer, no sólo como futura esposa o madre, sino aún más como discípula de Jesús y agente de los propósitos de Dios en el mundo.  Los otros adolescentes presentes están incluidos en las oraciones.

No soy consciente de que otras sociedades hispanas ponen este fuerte énfasis religioso en la entrada de una niña en la juventud, ciertamente no tenemos nada comparable en la cultura "anglo".  Pero me parece una hermosa afirmación de nuestra fe en nuestros adolescentes, y una oportunidad para permitir que un joven sienta el valor que la comunidad de la Iglesia le ha dado.

La preparación para Quinceaños implica varios encuentros de padres e hija con el sacerdote o catequista para reflexionar sobre vivir como un cristiano adulto.  Los jóvenes también tienen una sesión.  La ceremonia en sí termina con los padres dando a su hija una tierna bendición.

Lo importante es que encontremos maneras de afirmar el crecimiento de nuestros jóvenes, en cuerpo, emociones, mente y espíritu.

P. John Hynes