Pastoral Thought, July 21, 2019

Theresa Tremble, our business manager retired last week after close to thirty years working for our parish.  I give her special credit because she made a difficult transition (from secretarial kind of work to accounting) seem easy.  (Kind of like a figure skater doing a flawless triple axel) only it wasn’t easy, and required many hours of learning systems.  This is important to say, because Theresa was a very capable steward of our parish’s resources.  Our viability in our lean years when our school needed larger subsidies depended a great deal on Theresa’s skill at managing our money.  I can testify to this because her work, and the Finance Council’s took the burden of finances off me and let me respond to all the pastoral needs of the parish.

Theresa was of course a paid employee, but she served for love not money.  The parish was, and will be her family.  One quality I will always deeply regard was her ethic of accountability which made me more accountable.  She always gave me the facts as she saw them, which makes it so much easier for a pastor in knowing what to do.

There is more that I could say about Theresa’s fidelity, and her good heart.  She embodies so much of what the Bible says about the steward, the one who manages as a sacred trust the proper of others.  She is that “good steward”, as Jesus said, “whom the master appoints to give his family the share of provisions at the right time.”  Thank you, Theresa, for a job, a vocation, well done.

Fr. John Hynes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Theresa Tremble, nuestra gerente de negocios se retiró la semana pasada después de casi treinta años trabajando para nuestra parroquia.  Le doy crédito especial porque hizo una transición difícil (de un tipo de trabajo de secretaría a contabilidad) parece fácil.  (Como un patinador artístico haciendo un triple axel impecable) sólo que no fue fácil, y requirió muchas horas de sistemas de aprendizaje.  Esto es importante decir, porque Theresa era una administradora muy capaz de los recursos de nuestra parroquia.  Nuestra viabilidad en nuestros años magros cuando nuestra escuela necesitaba subsidios más grandes dependía mucho de la habilidad de Theresa para administrar nuestro dinero.  Puedo testificar de ello porque su trabajo, y el Consejo de Finanzas me quitó la carga de las finanzas y me permite responder a todas las necesidades pastorales de la parroquia.

Theresa era, por supuesto, una empleada pagada, pero sirvió por amor, no por dinero.  La parroquia era, y será su familia.  Una cualidad que siempre consideraré profundamente fue su ética de responsabilidad que me hizo más responsable.  Siempre me daba los hechos al verlos, lo que hace que sea mucho más fácil para un pastor saber qué hacer.

Hay más que podría decir sobre la fidelidad de Theresa y su buen corazón.  Ella encarna mucho de lo que la Biblia dice sobre el mayordomo, el que maneja como una confianza sagrada el debido de los demás.  Ella es esa "buena mayordomoa", como dijo Jesús, "a quien el maestro nombra para dar a su familia la parte de las provisiones en el momento adecuado".  Gracias, Theresa, por un trabajo, una vocación, bien hecho.

P. John Hynes